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Además y después de la CICIG: ensayos y reflexiones

Primera entrega de una serie de análisis sobre el rol de la CICIG en Guatemala.

Es innegable que desde el año pasado para acá, en Guatemala se han visto hechos anteriormente impensables: la renuncia de un presidente militar (retirado) del más alto rango y el desmantelamiento de toda la cúpula del partido al que pertenecía; la confirmación de muchas formas que tenía para operar el crimen organizado desde las diversas instituciones estatales; cárcel y juicios públicos conforme a la ley para miembros de las élites políticas y económicas del país; etc.

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Sin embargo, habría que ser obtusos para creer que ello es producto natural de un proceso gradual y permanente de empoderamiento ciudadano, proceso unidireccional, constante, consciente e infinito tendente a la transformación de las estructuras atávicas de la corrupción en doble vía que corroen al Estado: la de la oferta y la de la demanda.

Sería también impropio argumentar que la situación descrita inicialmente se debe a una planificación orquestada sistemáticamente por parte de la embajada estadounidense, sin duda un actor fundamental en estos procesos, desfigurando así la convergencia de actores que necesitaban una coyuntura para actuar, pero que perfectamente pudieron no hacerlo: como el caso de grupos estudiantiles universitarios u otros. También porque el sistema judicial, por ejemplo, ha sido un terreno de disputa desde antes de esta coyuntura, por lo que había experiencia previa en la materia.

Lo más factible es que se deba comprender una realidad compleja en donde desde hace muchos años se van sumando esfuerzos que coinciden en una misma vía: la de evitar el colapso violento de una forma estatal intencionalmente ejecutada para no responder a aspiraciones colectivas y, por tanto, diseñada para promover los modelos actuales de acumulación de capital en beneficio de ciertas élites a las que con toda propiedad se les puede denominar crimen organizado.

Sabida cuenta de que el Estado era un ensayo exitoso de Crimen Organizado, lógico era pensar que para empezar a desmantelarlo hacía falta una fuerza externa. Y al respecto, cabían solamente tres posibilidades: el de una intervención internacional; el de una intervención autoritaria nacional; o, el de una revolución social. Y de la tres perspectivas había adeptos.

LAS PIEZAS DE UN MODELO
Finalmente, el modelo que se está presenciando es un ensayo ecléctico en el que convergen las fuerzas o lógicas antes dichas:

  • Aparece la autoridad económica y en algunos casos hasta moral de la cooperación internacional, con un sinfín de proyectos de desarrollo social se financian por esta vía sin que el país hubiera tenido la sola posibilidad de cubrirlos con su dinero: salud, educación, seguridad, etc.);
  • Resurge el poder simbólico del Derecho Penal como salida viable y legítima para el cambio social (a costa de la necesaria cuota de violencia y restricción de Derechos que este mecanismo siempre implica); y,
  • El concurso generalizado de diversos actores sociales que por convicción democrática o por la fuerza de las circunstancias, está apoyando los procesos de desmontaje de ciertas estructuras mafiosas.

Y en medio de toda esta vorágine interpretativa, aparece un actor fundamental para entender el contexto: la Comisión Internacional Contra la Impunidad en GuatemalaCICIG—; órgano totalmente financiado por la cooperación internacional, pero que ha sido asumido con entusiasmo por las masas deseosas de cambio y que antes de ella (y particularmente del periodo de Iván Velásquez) no tenían ninguna esperanza de transformación.

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UNA AGENDA DE REFLEXIONES.
El CEPPAS GT, por medio del Programa de Estudios Sobre el Poder da inicio a esta serie de ensayos que irán cuestionando y reflexionando la vía CICIG como eje vertebrador del cambio democrático, sin lugar a dudas necesario para el país.

Los principales puntos que invitamos a tener en cuenta serán:

  • Por qué privilegiarse la vía penal y qué efectividad puede tener.
  • En qué papel queda la sociedad civil, cada vez más entregada y dependiente de la CICIG y del dinero y de las directrices políticas de la cooperación internacional.
  • Hasta cuándo y hasta dónde es sostenible un ente externo, enquistado en el aparato judicial guatemalteco.
  • Hasta dónde es real y qué tan duraderos son los efectos del desmontaje de las estructuras mafiosas del Partido Patriota, Líder y otros.
  • Es la CICIG un caso atípico de justicia de excepción.
  • Cuáles son los costos monetarios de los casos de la CICIG y solamente quiénes pueden cubrirlos.
  • Qué otros mecanismos son viables para coadyuvar a la transformación del Estado en forma paralela pero aún en el marco de una CICIG poderosa.
  • Después de la CICIG qué corresponde hacer.

Esperamos que estos ensayos contribuyan a la reflexión, pues más que causar polémica, se inscriben dentro de la sana y necesaria dinámica del debate público de los asuntos colectivos que consciernen a toda la ciudadanía.

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