Decolonialidad, pluralismo jurídico y autodeterminación, como ejes de acción

Es urgente construir desde la diversidad para lograr el reconocimiento cultural, jurídico y político de los pueblos. Para ello, el programa de Pueblos Indígenas del CEPPAS, se enfoca en tres ejes concretos: decolonialidad, autodeterminación y pluralismo jurídico.

Por Gary Estrada

La diversidad, como razón de enriquecimiento intelectual, político y social, supone la construcción de sociedades incluyentes que busquen crecer a partir del reconocimiento propio y del otro, para lograr una interacción social justa e igualitaria. Tanto en América Latina como en el resto del mundo, esta es más una aspiración que la realización social posible ya que, históricamente, los pueblos dominantes han impuesto como válidas sus visiones hegemónicas que establecen parámetros de normalidad y anulan al “diferente”.

Guatemala es un país sumamente diverso pero con una larga tradición de opresión y desigualdad. Los avances logrados, otrora significativos, hoy son limitantes para la construcción de un Estado intercultural y una sociedad igualitaria. Es por ello que resulta imperiosa la creación de un planteamiento diverso que genere acuerdos entre las realidades y saberes. Este será posible únicamente en la medida en que que se construyan consensos, respeto y políticas que eliminen la brecha impuesta por la colonialidad.

Desde el Centro de Políticas Públicas para el Socialismo en Guatemala (CEPPAS), consideramos necesario poder construir desde la diversidad de los pueblos, reconociendo la igualdad entre cada uno y la necesidad de su reconocimiento político y social. Para lograr el reconocimiento cultural, jurídico y político de los pueblos, el programa de Pueblos Indígenas del CEPPAS, se enfoca en tres ejes concretos:

1. Decolonialidad. Es necesario equiparar el desarrollo epistemológico de los pueblos indígenas con el conocimiento hegemónico occidental para crear condiciones de igualdad. Decolonizar el pensamiento no implica negar los avances del conocimiento occidental. Por el contrario, desde una perspectiva de la diversidad y evitando adoptar síntesis reduccionistas, significa reconocer que mediante el autoconocimiento de los pueblos indígenas se alcancen niveles de desarrollo igual de válidos.

El eje de decolonialidad busca el reconocimiento político de los saberes, la experiencia y la ciencia que los distintos pueblos indígenas poseen con el objeto de lograr una construcción del conocimiento de manera diversa.

2. Autodeterminación. Este eje busca impulsar políticas que fortalezcan el proceso de desarrollo de las formas de organización de los pueblos indígenas, fomentando el respeto de su cosmovisión, su cultura y el acceso a su territorio.

La resistencia histórica de los pueblos indígenas hacia la visión occidental, sumado a su forma de organización y su cultura, moldea los mecanismos de resolución conflictos de manera diversa a la estatal. La generación plural en cuanto a los sistemas jurídicos y la forma de administrar justicia, hace necesario coordinar y generar pautas entre los sistemas de resolución de conflictos, para que: a) cualquier persona sometida a la sanción de cualquier sistema no sea sancionada por el mismo hecho dos veces; y, b) se reconozca que la aplicación de justicia es diversa, que no depende exclusivamente del Estado y, sobre todo, que debe atender a la necesidad de quien posee el conflicto la víctima.

3. Pluralismo jurídico. Este eje busca crear pautas de coordinación entre el sistema jurídico oficial y el sistema jurídico de los pueblos indígenas que refleje la diversidad de la sociedad y respete sus formas de conocimiento, autodeterminación y mecanismos de justicia.

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