Derecho al agua, derecho a la vida

Luego de caminar desde distintos puntos del país, comunidades y organizaciones sociales se reunieron para exigir la defensa del agua y el territorio.

Por Rosa Macías

La Marcha por el agua inició su largo recorrido desde tres vertientes. La primera partió de la Mesilla en dirección hacia Huehuetenango. El recorrido duró tres días, iniciado el día once de abril y finalizando el trece. La segunda vertiente, proveniente de lado sur de Guatemala, inició en Tecun Umán el once de abril, llegando al Parque Central de la ciudad de Guatemala el veintidós luego de un recorrido de 256 kilómetros en doce días. Por último, la tercera vertiente, proveniente del Norte del país, realizó su recorrido el catorce de abril, desde Purulhá, llegando al Parque Central el día veintidós.

La marcha, que fue convocada por la Asamblea Social y Popular e integrada por diversas organizaciones y comunidades, se organizó en protesta por el deterioro del medioambiente y de las comunidades debido al accionar de empresas de monocultivos (caña, palma, aceite, bananos). Estas son empresas agroindustriales que contaminan el ambiente y ponen en riesgo la salud de las comunidades que viven a sus alrededores (ya se han dado casos de malformación de fetos en mujeres embarazadas cercanas a siembras de monocultivos, entre otros daños a la salud provocados por los fuertes químicos de los fertilizantes), ponen en riesgo la seguridad alimentaria (con él deterioro de la tierra las semillas criollas tienen pocas posibilidades de generar los frutos ), así como el desalojo de las comunidades por parte del Estado y empresas trasnacionales. En definitiva, ponen en riesgo la vida tanto del territorio como de los seres humanos.

En la Costa Sur se denuncia el desvío, robo y contaminación de ríos, que causan daños irreversibles a los ecosistemas del país y limitan el acceso del vital líquido a diversas comunidades. Ante esta situación se realizó una limitan el acceso del vital líquido a diversas comunidades, la cual fue firmada por todos los integrantes de la marcha, conformada tanto por más de 40 organizaciones y comunidades, como personas individuales que se fueron sumando a lo largo de la jornada.

La declaración proclama el derecho a la vida de la Madre Tierra, plantas, ríos, lagos, bosques, cerros, lugares sagrados, así como los seres humanos, de una vida en equilibrio y armonía, la cual debe ser respetada y garantizada por todas y todos, sin dominación, discriminación o subordinación, sin temor ni represarías por defender este derecho fundamental.

Desde su cosmovisión ven a la Madre Tierra como la portadora de vida y, en efecto, es donde habitamos todos y todas. Por ello merece reconocer sus propios derechos, como el de su existencia, cuidando que se garantice su reproducción, regeneración y restauración, sus ciclos y procesos. Mantener su equilibrio y defenderla de agentes externos que la pongan en riesgo es responsabilidad de todas y todos. Se exige la prohibición de la deforestación, de la contaminación por cualquier medio, así como el uso de transgénicos, químicos u otros que alteren su normal funcionamiento.

Por último, exigen el respeto de su cosmovisión para uso y manejo de la tierra, denuncian los violentos desalojos y despojos de sus tierras, y reiteran el derecho de los pueblos originarios a reafirmar su origen y descendencia como derechos históricos y ancestrales, así como su derecho a gestionar el territorio, los bienes y el agua.

El derecho al agua es el derecho a la vida, por ello, exigen que no se privatice del agua o despoje ninguna fuente. Porque para vivir una vida digna se necesita que el agua sea de calidad, suficiente y accesible. Se debe garantizar la preservación y continuidad del siclo de los ríos, lagunas, lagos, y aguas marinas, que a su vez garantizan todos los ecosistemas, cuencas y territorios.

Para más información visitar la página de Facebook de la
Asamblea social y popula de Guatemala.

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