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Diversas formas de transmitir la historia

Presentamos “Despertar del 44” una historieta que podrá ser leído compartido para coadyuvar en la reflexión y sustentación de una propuesta política viable que intente transformar la sociedad.

Cada año, atropelladamente las y los maestros de educación formal —primaria, secundaria y hasta universitaria- terminan la unidad correspondiente a Historia Nacional con un atisbo de lo que fue la Revolución de Octubre de 1944. Difícilmente facilitan una reflexión alrededor del fin de este proceso de “primavera democrática” y casi por excepción mencionan que ello está íntimamente ligado a un largo periodo de represión y violencia genocida, el cual se extiende hasta nuestros días. ¿Por qué?

Muchas son las causas que generan que la historia más inmediata del país sea conscientemente obviada por parte del pensum oficial de estudios. La principal de ellas es porque a pesar de la fuerte influencia de las versiones oficiales, las personas recuerdan y eso no puede evitarse. Así, la historia reciente, la historia vivida por generaciones aún vivas es mejor mantenerla en el anonimato, casi a nivel de rumores, pues presentar hechos y procesos sociales recientes e importantes claramente deformados puede tener como consecuencia el cuestionamiento total del mensaje “histórico” que da sentido a la “nación”.

Mejor “dejarla esa historia recién pasada o aún en trámite allí”, al margen, hasta que más adelante sea factible dotarla de toda la versatilidad que consiguen los recursos formales del Estado para que su discurso sea construido por una pequeña élite de pensadores. Una pequeña élite que de antiguo se encarga de petrificar el pasado en documentos oficiales. Porque la versión oficial siempre es eso: la “cosificación” del pasado, la oportunidad para hablar de “cosas/hechos” sin necesidad de hablarnos a nosotros mismos.

Y algo más, porque en el gremio de historiadores, priva cierta reticencia a no generar conocimiento “impuro”. A no presentarse entre “pares” conocimientos que puedan ser directamente cuestionables, fuera de “toda duda razonable”; esa duda basada en la frivolidad del documento, cuya legìtima interpretación recae, casualmente, en el seno del mismo grupo de notables que la generó.

Es así como la presentación detallada, lógicamente estructurada y explicativo-causal de los hechos del pasado reciente (de ayer a aproximadamente hace 70 años) se convierte en un ejercicio de ensayo y error para las ciencias sociales, ejercicio quizás más propio del mundo de las letras que del de las ciencias.

Sin embargo, siempre han habido esfuerzos para retomar esos hilos conductores de la historia reciente, complejos y múltiples como son, rompiendo así con el esquema de la presentación “academicista” que pretende justificar en la “rigidez” del método la esterilidad de sus conceptos y sobre todo de su actualidad y “significado” para las personas.

Es en este sentido que se circunscriben los aportes de la gráfica popular, método heterodoxo que también cuenta hechos recientes y por ende vívidos —aún latentes podría decirse- para su público. Herramientas que utilizan el arte para expresar contenidos, la imaginación para suplir lo concreto sin decir más ni menos sino lo justo. Herramienta, además, que no está pensada para ser discutida en bizantinas tertulias sino para transitar corpóreamente de mano en mano y de voz en voz, pero quedándose como mensaje.

Fue así como este pasado 20 de octubre de 2014, en medio de la Conmemoración del septuagésimo aniversario de la Primavera Democrática de Guatemala, circuló una historieta denominada “Despertar del 44”, la cual expresa algunos de los hechos más importantes del proceso histórico en cuestión, alternándolos con la historia singular de una familia que da formación histórica y política a sus miembros más pequeños. Es una caricatura que entrelaza hechos pasados y hechos presentes, como advirtiendo precisamente que el pasado no es más ni menos que parte de la síntesis que significa “la actualidad”.

Ese documento y decenas de documentos más, los cuales reflejan el estado de cosas de la vida política del país a través de las principales consignas, denuncias y demandas de los diferentes sectores afines al proceso revolucionario, podrán ser leídos y trasladados de manos para coadyuvar en la reflexión y sustentación de una propuesta política viable que como en 1944 intente transformar la sociedad, de un modelo decadente e infuncional para la mayoría en uno moderno en términos de vitalización o “puesta a tono” con los clamores de las y los vivos.

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