Internet: nuevo territorio de acción política

¿Es realmente justo denominar “virtual” a este nuevo territorio que habitamos que llamamos internet?

Por: Douglas Juárez

Protocolos, redes, www, comunicaciones, sitios, FTP, hipertexto, SMTP… para alguien que no ha estudiado o tiene experiencia con la temática resulta un poco complicado entender lo qué es internet y todo el conjunto de terminología que viene de la mano.

El término “virtual” parece haberse puesto de moda en esta “era de la informática” para hacer referencia a lo que pasa en internet. Pareciera que toda acción o lo que se muestra en este espacio tuviera una existencia engañosa, aparentando ser real, por eso se le denomina como virtual.

En internet podemos encontrar conversaciones de personas que existen, conversaciones con humor, sátira y violencia, hay personas leyendo los diarios, viendo las noticias, haciendo bullying, ligando, teniendo sexo, pagando servicios, estudiando, relajándose. Pareciera que esto no es en sí una realidad virtual.

Lejos de tanta terminología especializada, internet existe y lo hace como un espacio tan real como un grupo de personas que se reúnen para exigir algo. Hay quienes demandan que se respete tal o cual derecho, organizaciones posicionando una causa, ciudadanos demandando cuentas y un sinfín de acciones que se están dando en este preciso momento en las diferentes habitaciones (redes sociales, sitios web, blogs, etc.) de este gran territorio.

Desde una lógica de poder, internet se encuentra enmarcada dentro de un sistema político, económico, cultural y social, en el cual vivimos cotidianamente y por tanto se pueden —y deben— identificar relaciones de poder, partiendo incluso de conocer el uso que se le da al espacio, quiénes tienen acceso a él y quiénes no.

Como espacio político debe ser utilizado a favor de nuestras luchas y debemos estar ahí todos y todas, en lo que Benkler denomina la esfera pública en red. Es por eso la importancia que tiene empoderarnos, garantizar que el acceso a internet sea universal y de buena calidad, y facilitar el conocimiento a otras personas en el uso de herramientas tecnológicas, información y comunicación para la incidencia política.

A nuevos espacios, nuevas herramientas para hacer incidencia. Y unas no excluyen a las otras. Hay manuales, guías, libros, recursos educativos, metodologías, estudios, mucho que leer sobre acciones de diálogo, presión y confrontación y nos seguirá siendo de utilidad, pero es necesario moverse dentro de ese espacio no-virtual que llamamos internet.

El 13M y 15M en España, la Primaveras Árabe, las manifestaciones en Guatemala que iniciaron en 2015 y un sinfín de experiencias han demostrado que se puede traspasar la barrera de lo virtual para poder realizar acciones de forma presencial y acaparar la atención de otros medios de comunicación, los cuales siguen jugando un rol importante para difundir nuestras luchas.

La mala noticia es que las experiencias no han reflejado cambios verdaderamente estructurales. Lo bueno (para el fin de este escrito y sin demérito de los logros ciudadanos de cada evento en particular) es que nos han hecho ver que las acciones de siempre siguen funcionando pero hay nuevas herramientas que vale la pena explorar, intercambiar experiencias exitosas y probar los límites de este escenario no-virtual.

Sabemos que existen infinidad de reflexiones al respecto: participacíón política en red, tecnopolíticia, esfera pública conectada, bienes comunes, ciberactivismo, slacktivismo, virtualidad, etc. son algunos de los conceptos que iremos analizando a lo largo de una serie de artículos para poder aportar desde nuestra mirada guatemalteca.

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