Juventud, de retos a pasiones que cambian un país

En el marco del día internacional de la juventud, reconocemos el papel que este 70% de la población guatemalteca tiene para el país y para el mundo.

Por Emmanuel Andrés

Pensando en el tema de la juventud y escribiendo este texto, me topé con una gran lluvia de ideas, es agradable saber que como jóvenes tenemos más cosas positivas que negativas.

Claramente lo sabemos, pero en la mayoría de veces no lo reconocemos, y no reconocerlo es un “problema”. Este fenómeno con base en la estigmatización, daña a la juventud.

Por esto, la juventud es desvalorizada y discriminada en diversos ámbitos y distintos factores como el escolar, por edad, por experiencia, etc. Otro daño importante a la juventud es la criminalización, ver a los jóvenes como un problema, no aporta al desarrollo propio de la juventud, ni al desarrollo del país, tampoco aporta vernos como mano de obra barata.

Los grupos criminales, cooptan, corrompen y utilizan a los jóvenes para cometer hechos delictivos . Esto sucede porque no existen marcos legales que nos protejan o respalden. Guatemala invierte en cada joven únicamente Q 0.50, para su salud, educación, recreación, desarrollo, etc. esto en base a lo asignado a temas de juventud en el presupuesto nacional.

Vemos pues un problema/fenómeno grande que daña a cualquier estrato de la sociedad.

Vemos también en un horizonte no lejano, la solución a este problema/fenómeno, y la no tan lejana reivindicación de la juventud.

La creación de movimientos, la consolidación de organizaciones o asociaciones de jóvenes que a pesar de todos los estigmas negativos se han creado, es un claro mensaje, la juventud es y será el cambio, es la ruta del país.

La ideas y propuestas, revolucionarias, innovadoras, cargadas de esa energía/chispa de la juventud, la motivación y la entrega, son renovadores, una propuesta que hará de Guatemala la primavera que siempre a sido, pero e nos la han robado.

He visto a jóvenes empresarios, artistas, cineastas, músicos, pintores, políticos, comunicadores, periodistas, capaces de hacer las cosas de forma profesional, sin importarles el estigma que sobre ellos recae por la única razón de ser jóvenes. La entrega, la pasión, la creatividad y respeto que ellos/nosotros, le damos a nuestros proyectos, son el complemento ideal para encontrar lo que “todos” anhelamos, EL BUEN VIVIR DE NUESTROS PUEBLOS.

Las propuestas y cambios, sin la participación de todos los sectores de la sociedad, son un atentado contra nuestra micro y casi inexistente democracia. La democracia ganada a costa de sangre y vida.

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