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La alfombra roja y la trivialización del acoso sexual

Hace dos años Hollywood se escandalizó por la exclusión de afroamericanos en los Oscar. Ahora por el acoso sexual. Sin embargo, no olvidemos que sobre la alfombra roja todo es show.

Por: Adriana Reneé López Aragón

El acoso sexual en industrias como Hollywood es algo viejo. También es conocido que tanto hombres como mujeres han recurrido a favores sexuales para escalar profesionalmente. Claro, esto último no debe confundirse con los abusos que sufren miles de personas en sus lugares de trabajo. Y es que la línea que separa el abuso de la disposición para utilizar el cuerpo como garantía laboral es muy fina.

Durante el año pasado, Harvey Weinstein, el famoso productor de Hollywood, fue noticia por las acusaciones de acoso sexual dirigidas a famosas actrices. Weinsten fue recluido en una clínica para adictos al sexo, para así calmar los ánimos del público, pero ¿son realmente figuras como Weinstein o Kevin Spacey depredadores sexuales o simples abusadores de poder?

¿Cuánto tiempo tuvieron que esperar estas actrices –que ahora se hacen llamar feministas- y actores para denunciar el acoso sexual del que fueron víctimas? Lo suficiente para ganar millones de dólares para agenciarse una vida cómoda antes de caer en el escándalo. Reconocer haber sido víctima de acoso sexual es duro, y consensuarlo o ser cómplice, más.

Con lo anterior no estoy justificando la perpetración y normalización del abuso sexual, sino cuestionando la clásica actitud hollywoodense de abanderar causas que vulneran a las personas, sin ver más allá de las relaciones excluyentes que la misma industria promueve y en las que se sustenta; por ejemplo, el racismo y el sexismo, que orillan tanto a hombres como mujeres a olvidarse de su dignidad a cambio de trabajo.

En la reciente entrega de los Globos de Oro, se hizo mucho eco de las posturas “feministas” en contra del acoso sexual. No sólo se trata de reivindicaciones feministas, sino de exigencia de derechos fundamentales, como el trabajo. Las campañas como #MeToo son importantes para visibilizar problemáticas sociales, pero de manera legítima y consiente. Sin la falsedad y teatralidad que a Hollywood caracteriza.

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