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La Tierra entera, catalogada

Es raro leer noticias positivas relacionadas con la actual crisis medioambiental. En este artículo se esbozan algunos aspectos publicados por Clive Thompson sobre el uso de las TIC en la obtención y sistematización de datos para mayor comprensión de cómo enfrentar la problemática.

Nos parece que el artículo adolece del reconocimiento del carácter sistémico de la problemática que afecta el medio ambiente; sin embargo, su enfoque parece adecuado por cuanto estoy de acuerdo con que no es posible enfrentar algo si no lo conocemos, si no tenemos datos al respecto.

El artículo alude a imágenes de la degradación medioambiental en el mundo. En Guatemala podríamos pensar en el montón de basura que arrastra el río Motagua al Golfo de Honduras, la tala ilegal de bosques y la acelerada desaparición de diversos ecosistemas.

La problemática del medio ambiente es triste, desoladora y parece una especie de monstruo de muchas cabezas; demasiado grande, omnipresente y a la vez desconocido como para enfrentarlo. Parte de esta impresión, la causa la falta de información y datos al respecto.

¿Cuánto plástico flota en los océanos? ¿Cuánta basura llega desde las calles de la ciudad de Guatemala a distintos mantos de agua? ¿Cuáles son, dónde están y qué tipo de desechos vierten las distintas industrias? ¿En qué lugares se localizan y concentran puntos de ingreso de desechos sólidos a los mantos acuíferos? No lo sabemos porque no lo hemos medido; y si alguien lo ha hecho, estos datos están básicamente ocultos.

La Organización de las Naciones Unidas tiene 93 indicadores para medir las dimensiones medioambientales del “desarrollo sostenible”. Para el 68% de estos, se sistematizan pocos o ningún dato; por ejemplo, sobre la tasa de acidificación de los océanos o la degradación de los suelos. Estamos volando a ciegas, “and you can’t manage something if you can’t measure it“, dice David Jensen, de la UN Environmental Peacebuilding.

Hay una buena noticia –nos dice Thompson–, contamos con las herramientas para comprender mejor qué es lo que está pasando. Si las TIC son extraordinarias en algo, es para ejercer vigilancia. Esta tecnología puede emplearse en algo realmente valioso: estudiar el Planeta.

Un ejemplo es la organización Global Fishing Watch. Dedicada a rastrear buques pesqueros en el mundo que utiliza desde señales tipo GPS, hasta imágenes satelitales infrarrojas de la iluminación de los barcos. (Los datos generados y analizados son enormes. Se colectan más de 60 millones de puntos de datos por día, por lo que la IA acierta hasta en el 90% al clasificar el tipo de actividad pesquera de determinado buque).

“Si una embarcación pasa mucho tiempo en un área que tiene poco atún y mucho tiburón, es algo que genera preguntas”, dice Bryan Sullivan, cofundador del proyecto. Es crucial el hecho que Global Fishing Watch deja sus datos al alcance de cualquier interesado; por ejemplo, la National Geographic Society de Estados Unidos, los aprovecha para cabildear a favor de la creación de nuevas reservas de vida marina, otros recurren a ellos para identificar actividades pesqueras ilícitas.

La participación de empresas privadas es determinante. Planet, una compañía con acceso a más de 140 satélites, toma fotografías diariamente de toda la Tierra. Ofrece estos datos a entidades como Global Forest Watch que mapea la deforestación a escala global y guarda la información libremente y disponible al público.

El uso de las TIC también puede empoderar a personas comunes. Ciudadanos y organizaciones en contra de la contaminación ambiental en la ciudad de Los Ángeles, California, crearon una aplicación que cientos de voluntarios utilizaron para mapear los bancos del río Los Ángeles donde grandes cantidades de basura entraban al ecosistema marino. Ahora la ciudad puede utilizar estos datos para tomar decisiones respecto al tratamiento de puntos rojos donde hay un mal manejo de basura.

El involucramiento de la ciudadanía es una cosa seria y de mucho impacto. En China, más de 300 millones de personas utilizaron una aplicación hecha por Alipay que permite aportar donaciones para reforestar y luego seguir el crecimiento forestal vía imágenes satelitales y cámaras ubicadas en los sitios donde se encuentran los más de 13 millones de árboles sembrados al día de hoy.

Jensen argumenta sobre la necesaria participación de la ciudadanía en el sentido de su conveniencia para construir apoyo político crucial para las acciones medioambientales.

El autor del artículo termina señalando que no pretende minimizar la urgencia de la problemática y manifiesta que “estamos muy por detrás de donde deberíamos estar respecto a casi cualquier objetivo medioambiental”. Sin embargo, y para variar un poco, las TIC ofrecen una perspectiva bastante positiva. “Cuando estás tambaleando en la oscuridad, el primer paso es encender la luz”.

 


Imagen de portada por Caitlyn Grabenstein, en revista Wired, Jul/Aug 2019, fotografía propia.

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