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La toma de las calles, una clara demanda pública

48 cantones de Totonicapán cortaron la ruta CA1 para exigir al Estado de Guatemala una solución a los altos costos de los servicios del RENAP, a la explotación minera y a los conflictos energéticos de Totonicapán.

Por Gary Estrada

Lejos de ser una actividad cómoda o una reacción antojadiza, la toma de las calles por asalto es producto del cúmulo de demandas insatisfechas por las autoridades que diseñan las políticas públicas en el país. Hacer creer en el imaginario que es un capricho de unos pocos que violenta el derecho al libre tránsito de la mayoría de las personas es un claro reflejo de la falta de voluntad política y social hacia las necesidades fundamentales de los pueblos.

El 28 de julio pasado los 48 cantones de Totonicapán cortaron por más de diez horas la Ruta Centroamericana 1 que conecta México con la ciudad de Guatemala. Tras haber agotado procesos de diálogo y judicialización infructuosos exigían al Estado de Guatemala una solución pronta y efectiva una serie de demandas. Para comprender la magnitud de los problemas que viven los pueblos en Totonicapán, es relevante entender sus demandas:

#Los altos costos de los servicios del Registro Nacional de las Personas (RENAP). Esta reivindicación no es una novedad. Por el contrario, es un proceso que se presentó judicialmente desde marzo de 2014 después de que el RENAP incrementara el costo de los servicios de Q2.00 a Q16.0 o Q31.00, según sea el trámite.

El incremento de los costos de los trámites en uno de los municipios con mayor índice de pobreza en el país desata como consecuencia un malestar y una forma asfixiante de suplir un servicio básico impuesto por el Estado en el ejercicio de su derecho a la identidad.

#La oposición a las actividades mineras y demás procesos extractivos que atentan contra el equilibrio de la naturaleza y su entorno. Es claro que las asambleas comunitarias de los 48 cantones materializan un constante ejercicio democrático de decidir sobre los bienes de la naturaleza con una visión de respeto e integridad con la comunidad. Por tal motivo manifiestan su clara postura en contra de la explotación de los recursos naturales y exigen, de manera reiterada, que dicha decisión se respete.

Esta exigencia es la expresión popular de miles de guatemaltecos y guatemaltecas que, de manera contundente, limitan el proceso avasallador del modelo extractivo y solicitan que, al menos en su territorio, se respete la decisión soberana de convivir con la naturaleza y no concebirla como un bien de explotación y consumo.

#La conflictividad energética en Totonicapán. El cobro excesivo por parte de las empresas que prestan el servicio de energía eléctrica basándose en los costos del alambrado público hacen de ésta una situación insostenible.

El reclamo por la baja de las tarifas energéticas ha sido reiterado por el pueblo totonicapense en diversos momentos de la historia reciente del país y evidencian una falta de atención en materia energética desde el gobierno central.

La lucha del 28 de julio es una lucha permanente de diversos pueblos en Guatemala. La necesidad de políticas de atención integral que atiendan el contexto y los clamores populares es un elemento clave para la construcción de una país democrático.

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