Por qué es importante instalar y difundir el debate y la práctica ciberfeminista

Entérate de lo que hicimos en el I Festival Ciberfeminista de Guatemala.

La defensa de los bienes comunes es vital para poder construir sociedades justas. Este concepto de bienes comunes abarca tanto a los naturales como a los los culturales (científicos, artísticos, etc.), es decir, aquellos creados por mujeres y hombres a largo de la historia. Pero no podemos entenderlos por separado. Si en CEPPAS creemos en la ecología política y social, es porque creemos que la manera en la que entendemos las relaciones sociales tiene una traducción directa hacia nuestra relación con la naturaleza.

El capitalismo y el patriarcado, como sistemas, se sostienen sobre la desigualdad, en términos generales, pero, sobre todo, una desigualdad simbólica. Si hay humanos que son superiores a otros basados en su género, su sexo, poder adquisitivo, su religión, su etnia, su edad o sus capacidades; también hay especies superiores, como la humana, que pueden someter a las demás. Así, la naturaleza se convierte en una fuente de recursos para el bienestar de (algunos) de nuestra especie. Creer en la igualdad, entonces, requiere construir otro tipo de relaciones entre humanos y de nuevas prácticas de gestión de estos bienes, entendiéndolos no como mercancía sino patrimonio.

Pensemos en los bienes culturales. Las discusiones por los sistemas injustos de propiedad intelectual, la concentración de los intermediarios en las industrias culturales, la falta de acceso a la cultura, la mercantilización absoluta de los bienes culturales, son algunas de las manifestaciones de un sistema injusto. ¿Qué ocurre entonces si el entorno de comunicación distribuida a nivel global que conocemos como Internet, uno de los tantos donde construimos nuestras subjetividades, reproduce las lógicas de exclusión y desigualdad del capitalismo y el patriarcado? Pues las reglas de juego válidas en ese entorno difícilmente nos permitirán crear nuevos tipos de relaciones (entre nosotras y nuestras manifestaciones culturales) que escapen a la lógica del sistema que representan.

Por eso, así como defendemos el agua, la tierra, y los bienes de la naturaleza, tenemos que defender una internet libre. Y con libre nos referimos a algo mucho más profundo que gratis. Con internet libre nos referimos a una en la que podamos establecer vínculos éticos y justos, una red distribuida que no esté monopolizada por un puñado de empresas, vigilada por los Estados y sometida por personas que creen tener más derecho a expresarse en internet que sus pares.

Se nos abren entonces varios frentes de resistencia, lucha y construcción: desde el de la gobernanza de internet (dominada por los mismos hombres, ricos y blancos de siempre); la difusión y masificación del uso de software libre; la defensa acérrima de los derechos humanos en internet, incluida la privacidad; y la extensión del uso de licencias libres para todas nuestras manifestaciones artísticas y científicas. Pero uno de estos frentes es la defensa de los derechos de las mujeres y todas aquellas personas que no nos identificamos con el género masculino, para que podamos vivir en el mundo digital sin el sometimiento patriarcal al que también estamos sometidas en el mundo desconectado.

De esta última preocupación es la que se encarga el ciberfeminismo que, en términos generales, es una práctica feminista (y corriente de pensamiento, porque siempre pensamos y reflexionamos sobre lo que hacemos) que reivindica el uso de la tecnología como medio de lucha antipatriarcal. ¿En qué se traduce esto? En criticar las prácticas patriarcales en internet; en luchar contra la cibermisoginia y sus manifestaciones de violencia machista (acoso, doxeo, intromisión en cuentas personales, control, difusión de imágenes íntimas, etc.); en exigir nuestros espacio y reconocimiento en el de desarrollo tecnológico; en lograr que los designios de internet no estén marcados por hombres blancos ricos; en defender la libertad de construir nuestras identidades diversas y no ser atacadas por ello; en poder usar las tecnologías para poder defender nuestros derechos y construir nuevas relaciones sociales —online y offline— que no estén basadas en el sometimiento; entre otras.

En 2016 nació el colectivo Ciberfeministas de Guatemala, una red de organizaciones y personas preocupadas por debatir e instalar nuevas prácticas antipatriarcales en relación a la tecnología, específicamente. Entonces, inspiradas en colectivos y actividades de otras compañeras ciberfeministas, nos ilusionamos con organizar un festival.

I Festival Ciberfeminista de Guatemala

El 30 de abril nos reunimos en la zona 1 de la ciudad de Guatemala para conocernos y empezar a debatir sobre las maneras que tenemos de ser y estar en internet: ¿es un espacio seguro?, ¿podemos las mujeres expresarnos libremente?, ¿cómo podemos empoderarnos y empezar a ocupar espacios vinculados a la tecnología que siempre han estado reservada para los hombres?, ¿cómo imaginamos una internet feminista?

¿Qué hicimos? Pues a partir de esas preguntas nos dividimos en talleres.

  • ¡La privacidad es un derecho! Aquí hicimos un ejercicio para entender cómo los datos que generamos, y los que se generan sin nuestro consentimiento, nos exponen por más que pensemos que no tenemos nada que esconder. En un contexto de vigilancia masiva la protección de nuestras comunicaciones es una obligación.
  • Cómo enfrentar la violencia machista en línea. Para poder enfrenarla, lo primero que nos propusimos fue identificarla y visibilizarla. Desde la ridiculización hasta la publicación de imágenes y videos íntimos, y el acoso, las mujeres somos blanco de ataques por parte de trolls que limitan nuestra libertad en la red. ¿Cómo actuar? Poemos ignorar, reportar, exponer, enfrentar, buscar apoyo o ser anónimas.
  • Ciberactivismo feminista. ¿Cómo nos organizamos, entonces? El ciberacctivismo nos permite organizarnos y llevar adelante acciones políticas que tengan impacto en la vida desconectada y conectada.

También nos preocupamos por entender la cibermisoginia y los principios feministas de internet. Dominemos la tecnología nos mostró campañas e iniciativas para ver qué están haciendo otras mujeres alrededor del mudo e inspirarnos. La noche terminó con un gran toque de la mano de These City Lights, Miss Lilith, Dévorah Rahel y DJ MIxA.

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También hicimos una hermosa instalación-árbol, inspiradas en el trabajo de Donestech, en la que mostrábamos todos los aportes de las mujeres al desarrollo de la tecnología y algunas de las tantas mujeres guatemaltecas que trabajan en ámbitos tecnológicos dominados por hombres. Instalamos un “Kiosquito de cultura libre” para que pudieras traer tu USB y copiarte cientos de megas en publicaciones y software libre (¡prometemos que la colección será cada vez será más grande!).

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Además, hicimos unas pequeñas publicaciones, fanzines, revistitas o folletitos, como quieran llamarlos, para compartir entre todas. Compartimos acá los PDF, para imprimir en hoja oficio, y los editables en .svg para que puedas adaptarlos.

En Guatemala estamos empezando a transitar por el camino (al menos, uno de ellos) de la defensa de internet como espacio público común libre del patriarcado. Aquí, como en todas partes del mundo, las mujeres queremos los mismos derechos que los hombres; queremos ser libres. Y para ello, la lucha contra el patriarcado no puede separada de la lucha anticapitalista; y la lucha anticapitalista no puede dejar de lado la abolición del patriarcado. Porque como dice Nawal al Saadawi:

. “El feminismo es liberar la mente del sistema patriarcal, de la religión y del capitalismo, que son las principales amenazas para la mujer. Aunque no solo son amenazas para la liberación de la mujer sino también para los pobres. Yo no separo entre la opresión de clase y la opresión patriarcal. Para mí, están relacionadas y siempre van juntas de la mano”

Para participar o seguir de cerca las actividades de Ciberfeministas Guatemala puedes visitar www.ciberfeministas.or.gt o seguir su Twitter @ciberfemgt o en Facebook.

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