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Migraciones, una mirada necesaria sobre la exclusión

La búsqueda de empleo para mejorar las condiciones de vida representa el 89% de las causas por las cuales los guatemaltecos migran a Estados Unidos, resultado de una matriz productiva que expulsa a grandes segmentos de la población.

Por Ernesto Archila

Algunos de los elementos claves que configuran este sistema económico excluyente son la concentración desmedida de la tierra, el monocultivo como base de la función agroindustrial, los altos niveles de desempleo que genera el famoso “ejército de reserva” y que abarata el costo de la mano de obra, las condiciones infrahumanas de prestación de servició, entre otros.

Según datos del Perfil Migratorio de Guatemala para el año 2012 elaborado por la Organización Internacional para las Migraciones, Estados Unidos pasó de recibir 63.073 migrantes guatemaltecos en 1980 a 1.044.209 en el año 2010. Esto indica que el crecimiento ha sido exponencial y que a lo largo de las décadas no se han podido generar políticas públicas que permitan frenar y revertir dicho fenómeno.

Durante el año 2013 los bancos del sistema reportaron que los guatemaltecos recibieron US$5.1 mil millones como producto de las remesas enviadas desde Estados Unidos, las cuales representan un 9.05% del PIB a nivel nacional, muy por encima del aporte que hacen las industrias extractivas e hidroeléctricas juntas, y más que la mayoría de sectores productivos.

Por su parte la respuesta del Estado ha sido nula o insuficiente al enfrentar esta realidad. Los índices de desempleo y deterioro de las condiciones de vida cada vez son mayores. Para el año 2011, el 56.22% de guatemaltecos en edad de trabajar se encontraba en situación de desempleo. Además, el salario mínimo en 2011 se situó en Q1,911.00, pero la Canasta Básica Alimentaria se fijó en Q2,440.00 y la Canasta Básica Vital en 4,453.00.

Estos indicadores económicos son claros al demostrar que las condiciones de vida que se viven en la actualidad son factores poderosos para fomentar la migración y que esta tendencia no está cercana a revertirse. Mientras que las bases del modelo económico no cambien las tendencias migratorias continuarán constantes.

El Estado ha propuesto en fechas recientes campañas de sensibilización hacia la población sobre los peligros que implica la migración. Las condiciones de migración en la actualidad implican una serie de violaciones a la dignidad de las personas que es necesario frenar. Sin embargo, el Estado no propone alternativas reales. Por el contrario, se amenaza con la posibilidad de perseguir penalmente a quienes incurran en dichas actividades. Estas acciones están destinadas al fracaso pues no atacan a las causas mismas del problema.

En definitiva, el Estado debe proponer alternativas reales frente al modelo de producción existente para así invitar a las personas a que se queden, pero con propuestas que permitan mejorar sus condiciones de vida de manera sostenible.
Para ello, deben generarse condiciones de empleo justo y dignamente remunerado; limitar las reglas del mercado para proteger e los trabajadores; mejorar las condiciones económicas de la población mediante programas de educación, alimentación, salud, vivienda y otros. Estas medidas han demostrado ser mucho más efectivas en el abordaje de este fenómeno que la criminalización de los migrantes.

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