¿Qué significa «feminazi»?

Al analizar la palabra «feminazi» encontramos que esta enuncia ignorancia, violencia y trata de descalificar al feminismo. Este tipo de expresiones responden a la lógica y filosofía hegemónica masculina, en la que no hay cabida para la diversidad.

Por: Diversidad Feminista

Feminazi es un término relativamente nuevo en el vocabulario de algunas personas. A continuación, se analizará esta palabra desde diferentes puntos de vista. El primero, el más sencillo: el etimológico.

Al desglosar la palabra, quedan dos raíces evidentes: Fem y nazi. Fem se refiere a mujer y todo lo relacionado a lo femenino. Nazi es una abreviatura para el nacionalsocialismo de la Alemania de Hitler, la Alemania genocida, en la que fueron asesinados millones de judías y judíos. El nacismo es una forma de fascismo: totalitarista antidemocrático, militarista, racista y nacionalista. Es decir, es un concepto histórico ligado a la política expansionista de los países agresores en la Segunda Guerra Mundial (Alemania, Italia y Japón, principalmente).

Feminazi es sustantivo y adjetivo. A una mujer se le dice feminazi o se le cataloga como feminazi. ¿Se refiere a una mujer militarizada, absolutista, violenta, racista y totalitaria? Generalmente, alguien tacha de feminazi a una mujer feminista y activista porque interpreta las acciones de los movimientos feministas como amenaza hacia los privilegios y las prácticas machistas de siempre. Feminazi es un término peyorativo porque demoniza la lucha feminista y la juzga exagerada y sin fundamentos. Estas aseveraciones se basan en la ignorancia y la violencia.

Ya varias compañeras feministas han visto la necesidad de aclarar qué es el feminismo y qué no lo es, porque existe desinformación o nula información sobre el tema. En este momento, diremos únicamente que el feminismo no busca totalitarismo ni militarización y mucho menos el absolutismo. Lo que persigue es la inclusión de todas las personas en la sociedad —mujeres y hombres en sus diversidades—, y cambiar la forma violenta en que nos relacionamos. Algunas y algunos feministas han hecho de su diario vivir la lucha por la inclusión de las mujeres, la diversidad sexual, las personas con discapacidad, y la diversidad cultural.

Es evidente que la palabra «feminazi», en primera instancia, es una respuesta ante la amenaza que representa el feminismo para la hegemonía machista y patriarcal, porque en este sistema no cabe otra cosa diferente al hombre, no cabe ningún tipo de diversidad. Pues, la hegemonía masculina se vale de la violencia para prevalecer.

Puede pensarse que el idioma es algo trivial. Al contrario. El lenguaje nos delata, nos muestra. Es una forma de expresar pensamientos, creencias, nuestra historia y vida, nuestra forma de ver a las y los otros, cómo nos relacionamos e, incluso, la autopercepción que tengamos. No es secreto alguno que la guatemalteca es una sociedad profundamente violenta. Si nos detenemos a observar nuestras vidas cotidianas y cómo nos relacionamos con los otros, constatamos esta terrible realidad en menor y mayor grado. En realidad, el lenguaje puede ser una plataforma para la expresión de la violencia.

¿Por qué dicen «feminazi»? Porque este vocablo, junto a otros más, representa el paradigma y la lógica de la violencia masculina. Esta lógica forma parte del habitus actual con visión y esquema violentos, y que dispone a las personas decir palabras como «feminazi». En la misma lógica encontramos también términos como hueco, indio, marimacho, por mencionar algunos. Agregar otros elementos históricos al habitus, a la «suerte de trascendente histórico» (Bourdieu y Wacquant: 1995, p. 83), alimentarnos de otras percepciones, de otros hechos, de otras miradas, de otras interpretaciones de la historia, cuestionarnos, facilitan permear el habitus violento; ver el mundo con otros ojos y, quizá también, ponernos en los zapatos de los otros.

El concepto feminista está en constante construcción, no es algo que las guatemaltecas hayamos inventado. Algunas mujeres y hombres lo aceptan, lo agregan a sus vidas en todo ámbito, lo interiorizan, y pasa a formar parte del simbolismo social e individual.

«Feminazi» dice tanto de las personas que la expresan como de su historia social y de cómo se proyectan ante la sociedad. Piensan que es cualquier palabra e, incluso, creen que es una invención cargada de picardía, de ingenio y humor ácido. Se ha visto que algunas personas que acostumbran emplear esta expresión también realizan otras acciones intimidatorias hacia las y los feministas, como burlas, acoso e intimidación mediática.

Ilustración: Diversidad Feminista

El uso de «feminazi» nace del desconocimiento (Bourdieu y Wacquant: 1995, p. 120), de la ignorancia, del no percatarse de la agresión que significa, pues esta voz encarna violencia y pretende restar reconocimiento al movimiento histórico y social feminista.

Seguirán existiendo manifestaciones feministas y de otro tipo, a pesar de todo. Como feministas sabemos y conocemos que es posible que surjan expresiones violentas hacia nosotras y nosotros. No las aceptamos y manifestamos nuestro rechazo a esta violencia verbal/simbólica.

¡Por una sociedad sin violencia e inclusiva!

¡Por espacios seguros!

¡Ni una menos!

¡Vivas nos queremos!


Imagen de portada por Diversidad Feminista
Referencias
Bourdieu, P. y Wacquant, L. (1995). Respuestas. Por una antropología reflexiva. México: Ed. Grijalbo.
Butler, J. y Fraser, N. (2000). ¿Reconocimiento o redistribución? Un debate entre marxismo y feminismo. Madrid: New Left Review en español y Ed. Traficantes de Sueños.

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