Rechazo a la violencia hacia las mujeres en la USAC

Mujeres y personas diferentes al estereotipo cisgénero masculino nos vemos inmersas en una red violenta con la que nos topamos cada día. Esta red tiene cómplices en la sociedad y sus instituciones. ¡Ya no más cómplices, ya no más violencia!

Por: Feminismos Transformación Académica y Estudiantas Autoconvocadas.

¿Qué tienen en común los casos de una mujer violada, una mujer golpeada por su pareja y una mujer que es acosada sexualmente por un desconocido en la calle? El común denominador es el agresor: un hombre. Es el machismo, el patriarcado y la misoginia, manifestaciones violentas hacia las mujeres que abarcan cada ámbito social. La lógica impuesta indica que nos quedemos paralizadas y aceptemos, sin decir nada, toda la violencia que nos rodea. En Guatemala existen muchas agresiones que ilustran cómo el patriarcado se expresa brutalmente sobre nuestros cuerpos y vidas.

No existe el momento exacto o acción concreta para decir: allí se originó el mal. El patriarcado es el origen del mal, el arche kakon de la violencia hacia la mujer, pues es una situación histórica, desarrollada a lo largo de los siglos con ayuda de hombres y mujeres. Esta condición es como una red y en ella nos movemos. A cada paso que damos nos topamos con uno de sus hilos. Cada hecho es solo una muestra de las múltiples manifestaciones violentas que se dan a cada momento, dirigidas a todas las mujeres del planeta.

Un ejemplo específico de violencia es lo que ocurrió el 25 de enero de 2020, en las instalaciones del edificio T1 de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), donde se llevó a cabo una «iniciación» para estudiantes de reciente ingreso, organizada por aparentes miembros del Comité de Huelga de Todos los Dolores. Ya en años anteriores, este tipo de actividades había acabado en actos de violencia en la USAC. El resultado de este evento “estudiantil” dejó como saldo a tres mujeres estudiantes inconscientes luego de que fueron obligadas a consumir bebidas alcohólicas que contenían drogas, lo que requirió su traslado al Hospital San Juan de Dios.

¿Por qué tres mujeres y no tres hombres? Es evidente que las afectadas somos las mujeres. Paradójicamente, también los hombres son afectados por esta violencia. Ser consciente de esta situación permite parar y señalar al agresor.

Seamos dueñas de nuestros sueños, cuerpos y vidas. Abracemos la rabia que tenemos. Es así como nacen expresiones como el performance «Un violador en tu camino», creado por el colectivo feminista chileno LasTesis, y basado en las conclusiones del análisis y la investigación crítica de la realidad. Ha sido repetido en todo el mundo, porque todos y todas nos sentimos identificadas con la intención de gritar y señalar al violador. El miércoles 29 de enero, este performance se realizó frente a la Rectoría de la USAC. De esta manera se expresó enérgicamente el rechazo a las instituciones cómplices de la violencia hacia las mujeres. En este sentido, se manifiesta a favor de las tres compañeras violentadas dentro del campus central de la USAC y a favor de todas las mujeres. Se responsabiliza al CSU por la violencia sufrida al no accionar y seguir brindando espacios y respaldo a una organización que carece de credibilidad y ética como lo es el Honorable Comité de Huelga y subcomités.

Fotografìa “Todas íbamos a ser reinas” es un verso de Gabriela Mistral. Imagen de un mural en Chile.

Debido a que esta iniciación aconteció dentro de la USAC, son las autoridades de la Universidad junto al Ministerio Público (MP) quienes deben hacerse cargo de la investigación de este hecho para encontrar a los responsables directos.

Como estudiantes autoconvocadas, investigadoras, egresadas, docentes e integrantes del proyecto Transformación Académica de la Escuela de Historia, rechazamos estos actos de violencia y nos solidarizamos con las compañeras violentadas, sus familiares y la comunidad universitaria por este hecho deleznable y nos posicionamos políticamente para exigir que no quede, de ninguna manera, en la impunidad.

Las instituciones de la universidad y sus funcionarios están en la obligación de abordar la violencia hacia las mujeres que se da dentro de la USAC, para que esta situación cambie en un futuro próximo y sea eliminada definitivamente. Exigimos al MP, a Rectoría y al Consejo Superior Universitario que tomen las medidas legales para dar con los responsables y sancionarlos. A pesar de que las actividades de «iniciación» en general y las que organiza el Comité de Huelga de Todos los Dolores están prohibidas, cada año surgen manifestaciones violentas, no solo hacia mujeres; toda la comunidad estudiantil está expuesta a la violencia, en este caso de los Comités de Huelga.

Hay que desmantelar y sabotear la red, quitar cada hilo, romperlo y cortarlo. Simplemente porque nos merecemos un espacio universitario seguro y libre de violencia. Que cada acto de violencia desemboque en nosotras y nosotros acciones para frenar las agresiones. Por nuestra dignidad y bienestar.

¡Ni una menos!

¡Vivas nos queremos!

¡Por espacios seguros!

#OrganizadxsEstamosSegurxs


Fotografía Estudiantas autoconvocadas

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