Reflexiones para la construcción de políticas públicas que garanticen una vida digna. Parte II

En la anterior reflexión se relacionó de manera crítica el contexto y los actores que participaron para frenar la política privatizadora de las semillas en el país.

Por Gary Estrada

La situación circunstancial tomó por sorpresa al movimiento social, ya que la estructura parlamentaria en el país ha consolidado su modelo de incipientes consensos políticos mediante la aprobación de leyes poco esperadas o que posiblemente generen nula o muy poca resistencia mezclándolas con otras; tal fue el caso de la ley Monsanto. El mediocre modelo de negociación hace desdén de la labor legislativa y utiliza leyes con objetos radicalmente distintos para promover otros, reflejando la incoherencia propia de intereses espurios y de ignorancia política y técnica.

Lo anterior hace menester que dentro del movimiento social se empiecen a generar y proponer ideas críticas y de propuestas activas en favor de los intereses de la gran mayoría, debido a que la pasividad extrema y la falta de participación en el qué hacer legislativo, así como del actuar gubernamental deja espacio para la creación arbitraria de políticas y leyes contradictorias con la aspiración democrática en el país. Pues en base a la legalidad y falta de legitimidad que ostentan se desprecia e ignora el accionar que luego se torna en represión o efectos dañinos para la sociedad.

Hay una agenda importante de oposición y propuesta frente a esos intereses avasalladores sobre la cual es necesario generar articulación, pues la dispersión del movimiento social ha generado retrasos sociales y poca propuesta de transformación, haciendo de la localidad una trinchera cómoda de defensa que no ha frenado la imposición de las arbitrariedades. La articulación y el repliegue político fue necesaria, sin embargo la construcción democrática debe pasar por la participación activa y democrática de las estructuras sociales.

Esta agenda mínima de trabajo pasa por analizar y contrarrestar las problemáticas estructurales y las nuevas formas de imposición del modelo económico pues, están asfixiando la oportunidad de futuro que como sociedad nos queda.

La presente reflexión no es un llamamiento a la organización tradicional, sino a la necesidad de articular de manera conjunta ante las problemáticas que tienen como raíz la decisión política-arbitraria de unos pocos. Es de analizar de manera técnica y política la situación estructural para responder de manera democrática a la construcción de políticas públicas a favor de las mayorías.

De la organización y el trabajo ordenado que el movimiento social ha logrado vislumbrar intereses políticos conjuntos que pueden marcar tendencia. Recordemos que las demandas que han tenido sus propias agendas y manifestaciones han empezado a articularse, por lo que deben tener un orden y se debe trabajar mediáticamente de manera clara para que la población sepa y conozca la peligrosa realidad en la que se vive bajo el presente modelo.

La construcción de políticas públicas que garanticen una vida digna empieza con la participación de todos los sectores con un mensaje en común. Empezar a posicionar firmemente los intereses políticos sociales que son de urgencia aclarar para la construcción política, por ello recordar a manera global los intereses manifiestos es importante siendo estos:

1. El desarrollo rural integral y el acceso a la tierra.
2. La de democratización del espectro radio eléctrico.
3. El respeto y reconocimiento del pluralismo jurídico
4. Protección cultural en especial de lugares ancestrales.
5. Protección de Biodiversidad y respeto de la naturaleza.
6. El modelo de desarrollo económico sostenible
7. Límites a la violencia estatal
8. La producción y distribución de la energía eléctrica y sus efectos en la generación.

Esta no es una propuesta aislada, sino la síntesis de las demandas sociales que se han construido a lo largo de años de trabajo disperso, que de apoco se esta articulando y que es necesario comprender como agenda común que esta íntimamente vinculada en toda acción político social a favor de las grandes mayorías.

Queda ser críticos con nuestro actuar para empezar a construir políticas públicas que respeten la vida, la integridad del ser humano y de la naturaleza para generar una vida digna entre todas y todos.

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