Sueños de ángeles, ignorados por demonios. Parte II

Seguimos de cerca el conflicto en el Ixcan. Esta vez examinamos la audiencia en la Corte de Constitucionalidad el 25 de mayo de este año.

Por Gregorio Cac

En la primera parte de este escrito describíamos la problemática de la Finca Patio de Bolas Copón, quiénes la sufren, sus razones y los esfuerzos por solucionar tal situación.

A continuación nos centraremos en la Audiencia del 25 de mayo de este año en la Corte de Constitucionalidad.

LA AUDIENCIA
Como puede escucharse en los audios, uno de los argumentos del señor Maynor Geovani R., abogado del Registrador del 2do. Registro de la Propiedad de Quetzaltenango cuando se refería a que el 21 de mayo de 1915, la “Finca Patio de Bolas Copón”, área del Ixcán, Quiché, que comprende alrededor de 350 caballerías, fue escrita a nombre del municipio de Chinique bajo las normas y la autorización del entonces Presidente Manuel Estrada Cabrera, y que por lo tanto es verídico como legal. No puede cancelarse tal escritura y pasarse a nombre de los residentes.

Sin embargo, en esta misma audiencia, Victoriano Chocooj Coj, Representante Comunitario del Amparo dice: “nuestros abuelos allí nacieron, crecieron y fallecieron, tal realidad nos hace merecedores de tal área, nuestra tierra”.

El Ministerio Público en calidad de entidad investigadora, quien de último emite sus juicios, cita el Artículo 14 del Convenio 169 de la OIT: toda propiedad y posesión de las tierras que tradicionalmente ocupan, se le reconoce a los pueblos residentes”. Cita también el Artículo 26.2 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derecho de los Pueblos Indígenas: “Los pueblos indígenas tiene el derecho de poseer y utilizar las tierras ancestrales”. Y, como cierre, dicta lo siguiente: “existen varios medios de pruebas que la propiedad fue adquirida de manera ilegal, y que consta que las 32 comunidades han existido allí desde muchos años atrás”.

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DESATENDER EL CRUJIR DE DIENTES
Aquí cabe la pregunta más obvia, ¿acaso las normas, en específico nuestras leyes de la Constitución de la República de Guatemala no fueron emitidas para tal elevado bien común? Aunque como seres de carne y hueso pudimos haber fallado en esto y que aún quepamos en dictar leyes que contradijese tal sublime bien (es una posibilidad dubitable, por supuesto), ¿Acaso no entendemos que la humanidad es más que unas cuantas reglas imperfectas como lo reconoce Voltaire, hechas por ella misma?

O ¿Somos tan frívolos como nuestra educación misma que preferimos desatender el crujir de dientes, esa la cruel agonía y el propio infierno en esa parte de los Copones, que han sufrido y siguen sufriendo nuestros 11000 hermanos q’eqchi’es; que no ganan más de Q. 1,600 mensuales por familia, y del que se tiene que alimentar de 6 a 10 bocas, educar a esas mismas almas, y todo lo que una persona necesita? ¡Ojalá Guatemala conozca algún día la verdadera justicia!

Ignorar la congoja de más de 3,000 familias que día con día luchan por sobrevivir; muchos de ellos se cubren del frío y calor bajo una construcción de 3m cuadrados, de madera y paja, y no tienen otra cosa sobre qué dormir más que un pedazo de cartón; otros, pasan más de una semana comiendo tortillas con sal o salsa de picante; muchos otros, sobreviven pidiendo trabajo todos los días y de casa en casa, bien les va si al día se ganan Q. 15. Y, para viajar a la Ciudad Capital ese 25 de mayo, papá, mamá y hasta la pobre criatura de 8 años de edad empaca unas tortillas con sal, y emprende su largo recorrido de 2 a 4 horas bajo montaña para ir a cortar cardamomo, frijoles o maíz; tuvieron que juntar a toda costa esa única mísera cantidad de dinero para poder presentarse ante esos semidioses magistrados.
¿Acaso la indiferencia junto a ella la injusticia, en este caso, no es el arma más abominable y diabólicA que puede usarse contra ellos y nosotros?

Aún cuando se eligiere por desalojarlos de ese lugar o exigirles Q. 21,000 por parcelario ¿no es equivalente al más repugnante homicidio jamás sufrido en la historia del Quiché, sólo que en este caso ya no es con armas ni espadas sino con la exclusión más recalcitrante a nuestros pueblos indígenas? No sólo se quebranta pues el derecho universal a la vida sino que de la Tierra se hace un lugar de monstruos disfrazados de instruidos. Tanto los que defienden un argumento cargado de intereses avaros, como los que deciden sobre él.

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