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Vida y obra de Ricardo Falla

Jesuita, antropólogo y escritor, ha narrado los horrores del genocidio ixil. En 2014 comenzó a publicar la colección “Al atardecer de la vida” donde compila obras inéditas sobre su vida, Guatemala y Centroamérica.

Ricardo Falla nació el 30 agosto 1932 en la ciudad de Guatemala de una familia acomodada propietaria de fincas. Estudió los primeros 3 años de la primaria en el Colegio Alemán, pero su papá (la mamá había muerto) lo sacó de allí, cuando EE.UU. declaró la guerra a Alemania. Pasó al Colegio de Infantes, Hnos. Maristas, a terminar la primaria y secundaria, y se graduó de Bachiller a fines de 1948.

Fue enviado por su padre a la Universidad de Georgetown, Washington, D.C. en 1949 hasta 1951. Luego, ese año entró a la Compañía de Jesús en el Noviciado de Santa Tecla, El Salvador. En 1953, ya de jesuita, fue enviado al Ecuador a estudiar Humanidades Clásicas en la Universidad Católica de Quito, donde sacó la licenciatura (1955). Allí mismo estudió filosofía y obtuvo la licenciatura (1958). Luego, enseñó en el Seminario San José de la Montaña, en San Salvador (1958-61), donde convivió y trabajó junto al P. Rutilio Grande, que sería más tarde martirizado. La Compañía de Jesús lo mandó a estudiar teología a Innsbruck, Austria (1961-65), donde conoció a Karl Rahner y aprendió a pensar. Allí trabajó con los obreros españoles haciendo carreteras. Fue ordenado sacerdote en Innsbruck en 1964. Luego, un año de espiritualidad en España, Murcia (1965).

Pasó a los EE.UU. a estudiar Antropología en la Universidad de Texas, Austin (1966-71) donde sacó el doctorado con una tesis sobre la conversión religiosa (1975) que después se publicaría como Quiché Rebelde (1978) en Guatemala. Este trabajo ganó el Quetzal de Oro en Guatemala en 1978. Desde 1972 hasta 1975 estuvo a cargo de la dirección del Instituto de Ciencias Político Sociales y de la Revista Estudios Sociales de la Universidad Rafael Landívar en Guatemala. Al salir de la URL, se integra al grupo de jesuitas del Centro de Investigación y Acción Social de CA (1975-1982) en Guatemala y luego Nicaragua. Hasta 1979 hizo trabajo de investigación sobre los resortes de la organización campesina en la Costa Sur de Guatemala. Codo a codo con Sergio Bertens hizo un estudio de las comunidades de base de Tiquisate, donde él trabajaba, y con la parroquia de Santa Lucía, donde estaba Walter Vordecker, un estudio sobre el voluntario de la Costa Sur. Ambos estudios no han sido publicados. En Escuintla, junto con otras personas, hizo un estudio de religiosidad popular que se publicó con el nombre de Esa muerte que nos hace vivir (1984). Este fue solicitado por el obispo Ríos Montt.

En 1979 sale de Guatemala a México, donde termina de redactar algunas investigaciones, como una sobre la Franja Transversal del Norte, que con un equipo había comenzado en 1979 haciendo trabajo de campo. Y en 1980, ya que no podía entrar en Guatemala por las amenazas de la situación política, va a ayudar a la Revolución Sandinista en Nicaragua (1980-1982) desde el MIDINRA (Ministerio de Reforma Agraria) como investigador de campo en los departamentos de Jinotega y Olancho. Un trabajo que realizó con otro compañero fue sobre las primeras bandas contrarrevolucionarias de Jinotega y Estelí.

Desde Nicaragua se organiza la entrada a las Comunidades de Población en Resistencia (CPR) en Guatemala, pero no puede entrar a ese terreno de guerra sino hasta 1983. Entretanto, visitó los campamentos de refugiados en México y recogió el testimonio de la Masacre de San Francisco, Nentón, ocurrida el 17 de julio de 1982. Fue el primer momento en que conoció de testigos de primera mano el genocidio guatemalteco. Le marcó de por vida. El primer informe sobre esa masacre lo presentó en la reunión de la American Anthropological Association a fines de 1982 en Washington DC. Luego, a principios de 1983 participó en el Tribunal de los Pueblos de Madrid, que condenó al gobierno de Guatemala por genocidio. La argumentación central la dio con el trabajo que presentó allí, Genocidio en Guatemala, que luego sería publicado (1984). Acercándose a los finales de 1983 logra, con un equipito pastoral, entrar a las CPR y allí, a la vez que acompañaba pastoralmente a la población perseguida que se escondía bajo la montaña recabó la información que sirvió más tarde para redactar el libro Masacres de la Selva (1992), quizás el más conocido de su autoría. Los volúmenes previos a ese libro que es sólo resumen de ellos nunca se publicaron hasta el momento. Se espera que el primero de ellos salga a principios de 2015. Se llamará El campesino indígena se levanta. Un libro que será como de 650 páginas. En las CPR sólo estuvo esa vez 6 meses, de 1983 a 1984, acompañando en la montaña del Ixcán a la población perseguida que decidió mantenerse en resistencia y no salir al refugio en Chiapas. En México se encerró luego a redactar esos volúmenes previos a Masacres de la Selva (1984 a 1985). En 1986 estuvo un tiempo en Honduras, esperando poder volver a las CPR.

Volvió a entrar a mediados de 1986 hasta fines de 1992 cuando tuvo que salir para informar al obispo del Quiché y a sus superiores del buzón con sus papeles que había caído en manos del ejército a finales de 1992. El ejército lo acusaba de comandante guerrillero, cosa que era falsa. Ya los superiores no quisieron que volviera a las CPR y lo mandaron temporalmente a El Salvador, donde escribió Historia de un Gran Amor (1995) , cuyo original, traducido al holandés y flamenco, fue publicado antes con el nombre de Geschiedenis van een grote liefde (1994). Luego, fue enviado a Honduras a trabajar en el Equipo de Reflexión, investigación y Comunicación de los jesuitas de El Progreso, Yoro (1993-2001). Desde allí no escribió ningún libro, sólo una colección de ensayos, mensajes, primeros análisis de investigación que acaban de ser publicados (2014) como el segundo volumen de la colección de Al atardecer de la vida… En Honduras le tocó el huracán Mitch (1998) y con el ERIC, del que era director, ayudó a la emergencia y reconstrucción de la zona del río Sula. En ese volumen aparecen diagnósticos de la situación hondureña, especialmente de esos días del desastre y postdesastre.

Cuando la situación en Guatemala se calmó, después de la firma de la paz, volvió a su país natal (2001), esta vez ubicado en Santa María Chiquimula, Totonicapán, pueblo completamente kiché, donde se encuentra residiendo hasta la actualidad. Durante estos últimos años publicó tres libros sobre la juventud indígena (Alicia. Explorando la identidad de una joven maya [2005]; Juventud de una comunidad maya, Ixcán, Guatemala [2006]; Migración trasnacional retornada. Juventud indígena de Zacualpa, Guatemala [2008] y uno sobre el genocidio guatemalteco (Negreaba de zopilotes… Masacre y sobrevivencia. Finca San Francisco, Nentón, Guatemala [2011]). Inició este último después de participar como perito por el caso de genocidio guatemalteco ante la Audiencia Nacional de España en Madrid (2008). En él dio seguimiento al primer estudio sobre la masacre de San Francisco de 1982. Gracias a los años de reflexión sobre el genocidio guatemalteco pudo redactar el artículo resumido ¿Cómo que no hubo genocidio? para el periódico digital Plaza Pública que salió publicado al inicio del juicio contra Ríos Montt el 19 de marzo de 2013. Sin embargo, no participó ni como perito, ni como testigo en ese juicio, centrado en el área ixil de Guatemala.

Por último, es de mencionar que con un grupo de amigos y amigas ha iniciado la publicación de escritos no publicados (por la peligrosidad de los tiempos) o dispersos, en la colección ya mencionada Al atardecer de la vida… Ya han salido dos, el primero, Del proceso de paz a la masacre de Alaska, Guatemala 1994-2012 [2013], y el segundo, ya mencionado arriba, Cuadros sueltos que prefiguran el siglo XXI, Honduras 1993-2001 [2014]. El tercero, como ya dijimos, será El campesino indígena se levanta. Ixcán, Guatemala 1966-1981 y saldrá a principios de 2015. Por todos estos escritos de investigación de denuncia, el ejército y el Gobierno de Guatemala (1992 y 1993), así como el grupo de militares llamado Fundación contra el terrorismo más recientemente, lo han tenido en la mira.

1 Comment

  1. Rosa Amelia Corea Villeda de Batten

    Me habían hablado de el, pero alguien me sugirió que leyera su vida, ahora más que saber de su vida tengo deseos de leer su literatura, especialmente por surgir del corazón y la pluma de un hombre con mucha calidad humanay seguidor de los pasos de Cristo. Me encantaría conocerlo en persona, porque admiro a los guerreros.

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